viernes, 5 de diciembre de 2014

Roto el huevo

Un objeto bello es un objeto que se puede traducir a artístico, a uno artístico se lo traduce a interpretaciones. Ante la ausencia de lo bello el lugar lo ocupa un objeto cuya integridad la componen elementos ya existentes que se pueden traducir y que desaparecen cuando se los interpreta, pues la interpretación reemplaza en forma de explicación no lo bello sino su imitación. No estoy diciendo nada nuevo cuando lo viejo hace de bello, sino que cuando lo nuevo hace de bello logra simplificar lo viejo. Sin embargo lo bello ejerce una resistencia cuando se lo traduce, esa resistencia es percibida como arte. Al romper un huevo distinguimos la cáscara y al potencial pollito sin embargo rompimos la belleza que los une. La belleza es una unión sana de lo simple, resistente hasta lo posible al arte. El huevo no necesita traducción, el arte que ha resistido lo ha hecho absorbiendo tiempo, el artista puede hacer lo mismo pero con un tiempo artificial; el eje de la profundidad es percibido como perspectiva, profundidad es cuando algo absorbió tiempo. Una herida es bella hasta que se cura con el arte.

Daniel Battilana

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